El objetivo de Ranieri es dejar como legado un puesto europeo al próximo entrenador; el trabajo global de Ghisolfi también será juzgado

En la Roma sólo hay un destino ya trazado y es el de Claudio Ranieri. El resto de la pirámide, a todos los niveles, ve su futuro también ligado a estas últimas cinco jornadas de campeonato. Mañana por la tarde nos espera el Inter, con una final de liga que aún podría reservar alguna sorpresa.

El objetivo de Ranieri es dejar como legado un puesto europeo al próximo entrenador, con o sin competiciones europeas eso hace toda la diferencia del mundo para la Roma: hay premios y ambiciones en juego que son fundamentales para construir el futuro inminente de la mejor manera posible cuenta Francesco Tringali en TuttoSport. También porque en Trigoria el próximo mercado todavía estará fuertemente influenciado por el acuerdo de conciliación impuesto por la UEFA.

El trabajo global de Ghisolfi también será juzgado con atención por los Friedkins, quienes por ahora están convencidos de seguir adelante con el proyecto llevado adelante por el francés. Ghisolfi ha firmado un contrato por tres años y en este periodo tiene el deseo y la obligación de estructurar de la mejor manera posible el club Giallorossi, pero no puede permitirse el lujo de cometer más errores.