En Roma se mantiene la expectativa por la posible llegada de Giacomo Raspadori, mientras que desde Madrid el mensaje es de cautela y firmeza. Según informa Matteo Moretto, en el Atlético de Madrid no existe ninguna prisa por dejar salir al jugador y la consigna es clara: solo una oferta que satisfaga plenamente al club abriría la puerta a su marcha. A día de hoy, además, no se han producido contactos en las últimas horas entre ambas entidades, lo que enfría cualquier escenario de resolución inmediata.
El Atlético no contempla una salida “así por así” y se remite a una lógica de mercado en la que el valor del futbolista debe quedar protegido. En ese sentido, la fórmula que empieza a perfilarse como más realista es la de una cesión onerosa, con cifras que oscilarían entre los 2 y los 5 millones de euros, acompañada de un derecho de compra cercano a los 20 millones. Esa opción, incluso, podría transformarse en obligatoria en función de determinadas condiciones, un matiz clave para acercar posturas entre clubes.
Sin embargo, el contexto juega en contra de una operación rápida. En estos momentos, las negociaciones de la Roma por Joshua Zirkzee están bastante más avanzadas que las de Raspadori, y el club italiano se encuentra a la espera de cómo evoluciona la situación con el Manchester United. Esa prioridad condiciona cualquier movimiento paralelo y mantiene al delantero italiano en un segundo plano dentro de la planificación inmediata.
Aun así, la carpeta no está cerrada. Desde ambas partes se asume que habrá nuevos contactos en los próximos días, en un intento por medir hasta dónde puede llegar la Roma y si el Atlético está dispuesto a flexibilizar su postura sin renunciar a una venta que considere justa. De fondo, el pulso económico sigue marcando el ritmo de una operación en la que el talento del jugador no genera dudas, pero sí el marco financiero en el que debería producirse su salida.

