El ataque de la primera Roma de Gian Piero Gasperini está lejos de estar definido. Si bien el resto del equipo ha tomado forma (obviamente, cabe la posibilidad de mejoras y nuevas incorporaciones), el ataque es donde existen menos certezas en dos de las tres posiciones de la formación adoptada por el nuevo entrenador cuenta el periodista Filippo Biafora este lunes en el diario Il Tempo.
El costado derecho del ataque está formado por Dybala, Soulé y Baldanzi, por lo que no hay planes para reforzar esa zona del campo. Aún no está claro quién jugará junto a uno de ellos en el trío de ataque de la Roma. El Shaarawy, Pellegrini cuando se recupere de una lesión, Pisilli (que ha probado tanto con altura como con baja estatura) y Baldanzi también han jugado ahí. Sin embargo, Gasp le ha pedido a Massara que asuma el rol, pues quiere contar con un jugador de primer nivel que pueda marcar la diferencia. El director deportivo lleva un par de semanas con la mirada puesta en Echeverri, un talento que el Manchester City fichó a River Plate en 2024 por 18 millones de euros más 9 millones en primas. El jugador nacido en 2006 es el objetivo principal para completar el ataque, y la Roma está trabajando sin descanso para convencer a los jugadores ingleses, que actualmente no están dispuestos a aceptar nada más que una cesión.
Otra situación a vigilar es la del delantero centro, ya que Artem Dovbyk sigue sin convencer al cuerpo técnico. El ucraniano no ha dado señales de cambiar su actitud sobre el terreno de juego, que Ranieri a menudo critico durante la pasada temporada, y si se recibe una oferta por una cifra que no genere pérdidas importantes (unos 32 millones de euros), su etapa en la capital podría terminar después de tan solo un año. Un traspaso así abriría nuevas posibilidades en las últimas semanas del mercado de fichajes, con Kristovic y Fabio Silva también en la lista de candidatos de la directiva.

