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El 26 de febrero el proyecto del Stadio será examinado por la Junta municipal

El camino hacia la construcción del futuro estadio de la Roma en el barrio romano de Pietralata suma un nuevo capítulo clave en su tramitación administrativa, tal y como informa Filippo Biafora, de Il Tempo. Tras la entrega, el pasado 23 de diciembre, del proyecto de viabilidad técnico-económica por parte del club propiedad de la familia Friedkin, el expediente se prepara ahora para afrontar una etapa determinante en el Ayuntamiento de Roma.

El calendario político ya está sobre la mesa. La mayoría que respalda al alcalde Roberto Gualtieri ha fijado las próximas fechas del proceso: si se cumplen los plazos previstos, el 26 de febrero la propuesta será examinada por la Junta municipal. Posteriormente, la votación en el Aula Giulio Cesare —sede del consejo municipal— está programada, por ahora, para la segunda semana de marzo.

En estos días se está ultimando la verificación técnica de las condiciones impuestas por el Consistorio. Uno de los puntos más relevantes es la validación del plan económico-financiero presentado por los propietarios del club, un documento fundamental para garantizar la sostenibilidad de la operación. Los números aportados por los Friedkin se encuentran bajo análisis para certificar su solidez.

Superado el paso por la Junta, el texto deberá enfrentarse al escrutinio de seis comisiones capitolinas: Obras Públicas, Patrimonio, Medio Ambiente, Movilidad, Urbanismo y Deporte. Solo después regresará al pleno para su aprobación definitiva mediante el voto del consejo municipal.

El avance institucional coincide con otros frentes abiertos. Por un lado, se espera la reanudación de las excavaciones arqueológicas en Pietralata, un trámite imprescindible en una ciudad donde el subsuelo es patrimonio histórico. Por otro, la propiedad del club aguarda la confirmación definitiva de las entidades bancarias para cubrir la parte del proyecto que no será financiada directamente por los inversores.

Así, entre evaluaciones técnicas, pasos políticos y garantías financieras, el nuevo estadio romanista continúa su recorrido hacia una decisión que puede marcar el futuro del club y redefinir una parte del paisaje urbano de la capital italiana.

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