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Dybala acelera y Roma afina motores antes del duelo grande ante el Napoli

En Trigoria no hay pausa real cuando el calendario señala un partido de alto voltaje. La victoria sólida frente al Cagliari dejó sensaciones limpias, confianza renovada y un vestuario reforzado en lo anímico. Pero el fútbol no concede treguas largas: el foco ya está completamente puesto en el Napoli. Y el nombre que monopoliza la conversación es uno: Paulo Dybala.

Mientras el grupo disfrutaba de una jornada de descarga, el argentino siguió su hoja de ruta. La inflamación en la rodilla izquierda ha quedado prácticamente atrás y, desde hace una semana, el trabajo específico sobre el césped ha ido incrementando cargas e intensidad de forma progresiva. El siguiente escalón es determinante: probarse con el grupo. Si responde en el entrenamiento colectivo, el escenario cambia de inmediato.

No se trata solo de recuperar a un talento diferencial; hablamos del futbolista que ordena los últimos metros, que fija por dentro, que atrae marcas y libera carriles exteriores. En un partido de máxima exigencia táctica como el que plantea el Napoli, su capacidad para recibir entre líneas y activar ventajas puede alterar el plan rival. Dybala no quiere perderse la cita. Más que una intención, es un objetivo marcado en rojo.

El parte médico ofrece además otros frentes abiertos con evolución favorable. Mario Hermoso apura su vuelta tras la fuerte contusión en el pie. Su posible disponibilidad ampliaría las opciones en la estructura defensiva, especialmente ante un rival que castiga por fuera y exige concentración permanente en los duelos individuales.

La situación de Koné añade un componente de carácter. Ha recortado plazos de recuperación —casi diez días respecto a lo previsto— y eso no es un matiz menor. Su perfil físico, su despliegue y su agresividad en la presión pueden ser recursos estratégicos en un choque donde la batalla en la zona ancha será decisiva.

A ellos se suma la expectativa por Vaz, que podría reincorporarse al trabajo tras una pequeña lesión que lo dejó fuera ante el Cagliari. Su retorno sería gradual, pero en semanas como esta cada alternativa cuenta. En partidos grandes, el fondo de armario no es un lujo: es una necesidad competitiva.

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