La Roma se mostró sólida y efectiva arriba en un ambiente hostil como el Ibrox Stadium
La Roma encontró aire y convicción en una noche escocesa que supo a redención, escribe hoy Lorenzo Pes, de Il Tempo. El conjunto de Gian Piero Gasperini logró una victoria convincente por 2-0 frente al Rangers en Glasgow, un resultado que no solo endereza su camino en la fase de campeonato de la Europa League, sino que también devuelve sensaciones positivas tras los dos tropiezos recientes en la copa.
El técnico giallorosso apostó por un planteamiento más conservador, reservando a Wesley y Koné en un ambiente históricamente hostil como el de Ibrox. Recuperó así a su defensa de referencia —Mancini, N’Dicka y Hermoso—, con Celik y Tsimikas como carrileros y un mediocampo de trabajo y equilibrio formado por Cristante y El Aynaoui. En ataque, Soulé y Pellegrini actuaron como apoyo directo para Dovbyk, una elección obligada pero efectiva.
Gol tempranero y control del ritmo
La Roma impuso su plan desde los primeros minutos. A los trece de juego, un saque de esquina perfectamente ejecutado abrió el marcador: Cristante prolongó en el primer palo y Soulé apareció con convicción en el segundo para rematar de cabeza el 1-0. Para el argentino, fue un gol liberador: llevaba un mes sin marcar y era su primera celebración en competición europea.
El Rangers intentó reaccionar con una oportunidad clara de Chermiti, pero los italianos mantuvieron el control territorial y emocional del partido. Soulé, muy activo, rozó el segundo en una acción individual que confirmaba su buen momento en el encuentro.
Pellegrini amplía la ventaja
A diez minutos del descanso llegó el 2-0, fruto de una acción coral que expuso las carencias defensivas del conjunto escocés. Dovbyk —aún peleado con el gol— sirvió una asistencia precisa para que Pellegrini definiera con serenidad. El ex capitán, que necesitaba reencontrarse con la portería, celebró un gol que puede marcar un punto de inflexión en su temporada.
Antes del entretiempo, Soulé volvió a rozar el doblete con un zurdazo que pasó a centímetros del poste. La primera mitad se cerró con una Roma concentrada, agresiva y dominadora, imponiendo un ritmo alto ante un rival menos refinado técnicamente pero siempre exigente en lo físico.
Una victoria que refuerza el proyecto
El triunfo no solo mueve la clasificación: fortalece la moral del equipo y da continuidad al crecimiento mostrado en las últimas semanas. La Roma jugó con madurez, aprendió de sus errores recientes y mostró el carácter competitivo que Gasperini ha tratado de consolidar.

