La Roma se mueve para redefinir su estructura deportiva de cara al futuro. Con Gian Piero Gasperini señalado como la figura central del nuevo proyecto técnico, en el club consideran imprescindible construir un entorno directivo que esté a la altura de esa ambición. La idea es clara: no basta con elegir al entrenador adecuado, también hace falta un dirigente capaz de acompañar y sostener el plan a largo plazo.
En ese escenario, la continuidad de Frederic Massara parece cada vez más improbable. Su salida obligó a la directiva romanista a activar la búsqueda de un nuevo responsable para el área deportiva, un proceso que lleva semanas desarrollándose de manera discreta. Entre los candidatos mejor posicionados apareció Giovanni Manna, actual dirigente vinculado al Napoli, aunque las conversaciones se complicaron en las últimas horas.
Según Il Tempo, Aurelio De Laurentiis no estaría dispuesto a dejar salir fácilmente a Manna. El presidente napolitano aceptaría negociar únicamente a cambio de una compensación económica importante, cercana a los seis millones de euros. Una cifra considerada demasiado elevada por la Roma en este momento, motivo por el cual las negociaciones han perdido intensidad.
Aun así, el nombre de Manna no está completamente descartado. En Trigoria siguen valorando distintas alternativas y el casting continúa abierto. Mientras tanto, gana fuerza la candidatura de Tony D’Amico, perfil que en estos momentos parece haber tomado ventaja dentro de la lista de posibles incorporaciones para liderar la dirección deportiva del club capitalino.

