D’Agostino: “Hubo un momento en el que me entró el pánico y pensé seriamente en dejarlo todo.”

Gaetano D’Agostino volvió a mirar atrás para recordar su etapa en la Roma, un recorrido lleno de emociones, aprendizajes y momentos decisivos. Desde su llegada al club con apenas 12 años hasta su presente como formador de jóvenes, el excentrocampista repasó las personas, los vestuarios y las decisiones que marcaron su carrera. Esta es su historia, contada en primera persona.

Esto es lo que ha dicho:

D’Agostino, llegaste a la Roma siendo apenas un niño. ¿Qué recuerdas de esos primeros días?

“Fue un impacto muy fuerte. Trigoria me parecía enorme, casi una ciudad dentro de otra. Me sentía pequeño y desorientado. Hubo un momento en el que me entró el pánico y pensé seriamente en dejarlo todo y volver a casa.”

¿Llegaste a pedir ayuda en ese momento?

“Sí, llamé a Bruno Conti y le dije claramente que no podía seguir, que quería irme. Él no dudó: me llevó a vivir a su casa. Estuve allí unos ocho meses, compartiendo el día a día con su familia y con sus hijos Andrea y Daniele. Para mí fue como un padre. Le estaré agradecido toda la vida.”

Pasaste por todas las categorías hasta debutar con Capello. ¿Qué sentiste aquel día?

“Una emoción imposible de describir. Pensé en el niño que había salido de Palermo con una mochila y muchos sueños. Capello imponía respeto: hablaba poco, pero observaba todo. Sabías que cada detalle contaba.”

Ese vestuario estaba lleno de campeones. ¿Quién te impresionó más?

“Aldair. Tenía una presencia increíble. Con una sola mirada ya te hacía entender cómo debías comportarte. Todavía hoy, cuando lo veo, le digo que fue mi ídolo. Lo respeto muchísimo; una vez le hice un túnel en un entrenamiento y casi me sentí culpable.”

La temporada 2004 fue especialmente complicada. ¿Qué ocurrió?

“Fue un año difícil, con demasiados cambios y mucha confusión. No me sentía entendido, y los silbidos del Olímpico me dolieron mucho. La afición estaba enfadada con el equipo y el ambiente era pesado. Hablé cara a cara con Delneri porque sentía que no estaba jugando en mi posición natural, pero no cambió de idea y decidí pedir la salida.”

Para cerrar, hablemos del presente. ¿Qué hace hoy Gaetano D’Agostino?

“Colaboro con la Roma Sub-18, donde me encargo del perfeccionamiento técnico de los chicos. Además, tengo mi propia academia. Creo que es fundamental ayudar a los jóvenes a evitar errores que nosotros cometimos y enseñarles a interpretar mejor las situaciones dentro del campo.”