Lleva media temporada durmiendo la siesta, pero ha dado la voz de alarma en el momento justo: Nico Williams entra en escena cuando los campeones están llamados a decidir los partidos importantes. Dio un espectáculo contra el Valladolid (doblete y asistencia) y también fue una amenaza constante contra el Atlético escribe este miércoles Roberto Maida en el Corriere dello Sport.
Es lógico pues que Claudio Ranieri esté estudiando la mejor manera de contenerlo. No tendría sentido marcarle individualmente, sobre todo porque el Athletic tiene otras fuentes para generar acciones en fase ofensiva, pero sí hay que crear las condiciones para que no salga rápido y mucho menos en juego abierto. A la Roma le gustaría desafiarle con una defensa que ahora aporta más seguridades, por tanto con Mancini en el medio y Celik adaptado al centro-derecha, más obviamente el incansable N’Dicka en el centro-izquierda. El problema es que Celik salió del partido contra Como con una contusión: las pruebas instrumentales de las últimas horas descartaron lesiones musculares pero si dejaron ver una sobrecarga que sugiera algo cautela. El turco se entreno hoy con normalidad junto al resto del grupo y Ranieri dijo en mesa de prensa que ‘todos estas listos’.
Para no alterar la formación y el plan, Rainieri podría eventualmente utilizar a Rensch si fuera necesario. O sacar del armario el elegante traje y recurrir a Mats Hummels que en este periodo parece haber descendido casi a los niveles de la era Juric: la alternativa de las alternativas. En ese caso Mancini se desplazaría hacia la derecha. No es una gran idea contra Nico Williams, quien corre el riesgo de volverse tan inalcanzable como el Correcaminos para Wile E. Coyote.

