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Amorim despedido… ¿Puede esto favorecer o entorpecer la llegada de Zirkzee a la Roma?

Rubén Amorim ha dejado de ser el entrenador del Manchester United, una noticia adelantada por Fabrizio Romano que sacude el panorama europeo y que, de manera indirecta, también impacta en el mercado de la Roma. La salida del técnico portugués llega en un momento delicado para los Diablos Rojos, sextos en la Premier League y lejos de los objetivos marcados a principio de temporada, tras una serie de resultados decepcionantes y una planificación deportiva claramente bloqueada.

El punto de fricción entre Amorim y la directiva inglesa ha sido la falta de refuerzos en el mercado invernal. El entrenador reclamaba incorporaciones inmediatas para reactivar al equipo, pero el club se mantiene en una fase de espera, tanto por razones financieras como estratégicas. El caso Semenyo es paradigmático: el United tenía la operación encarrilada, pero el jugador terminó optando por el Manchester City, dejando al proyecto de Amorim aún más debilitado.

Este escenario abre un nuevo frente de interés para la Roma, que observa con atención la inestabilidad en Old Trafford, centrados en la operación por Joshua Zirkzee. El atacante lleva tiempo en la órbita giallorossa como posible refuerzo ofensivo, pero hasta ahora desde Inglaterra no ha llegado ninguna señal clara de apertura. El acuerdo con el jugador existe, pero hasta ahora, el club no ha dado verde a su salida.

La destitución de Amorim puede cambiar sustancialmente el contexto. Con un nuevo entrenador en camino, el Manchester United deberá redefinir prioridades, decidir qué jugadores son intocables y cuáles pueden entrar en el mercado. Para la Roma, esto representa tanto una oportunidad como una incógnita: Zirkzee podría perder peso en el proyecto y facilitar una negociación, o bien convertirse en una pieza clave para el nuevo técnico y quedar definitivamente fuera del alcance.

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