
La euforia sigue instalada en el entorno de la Roma después del triunfo en el derbi, un resultado que ha devuelto al conjunto romano la posibilidad real de clasificarse para la próxima edición de la Champions League. El equipo depende ahora de sí mismo y una victoria en Verona permitiría cerrar un objetivo que en el club consideran decisivo tanto en lo deportivo como en lo económico.
El regreso a la máxima competición continental supondría un paso gigante para la entidad propiedad de la familia Friedkin. Más allá del prestigio, la clasificación implicaría nuevos ingresos, mayor capacidad de inversión y un impulso clave para el proyecto de futuro.
Mientras el equipo se juega el futuro en el campo, en los despachos ya se trabaja intensamente en la nueva estructura deportiva. La salida de Claudio Ranieri al término de la temporada obliga a redefinir varias piezas importantes, y el nombre de Gian Piero Gasperini aparece como la gran referencia del nuevo proyecto. El técnico italiano cuenta con respaldo interno y ya habría trasladado varias peticiones relacionadas con la plantilla y la organización deportiva.
Uno de los asuntos prioritarios es la elección del próximo director deportivo. Aunque Ricky Massara continúa desempeñando sus funciones y avanzando operaciones pendientes, en Trigoria ya buscan a su sustituto. El favorito es Tony D’Amico, actualmente vinculado a la Atalanta y muy valorado por su trabajo en Bérgamo. Además, mantiene una buena relación con Gasperini, un factor que podría resultar decisivo.
Sin embargo, la operación no se presenta sencilla. D’Amico también interesa al Milan, club que atraviesa una etapa de reorganización interna y estudia cambios profundos en su estructura deportiva. Esta competencia ha llevado a los Friedkin a manejar alternativas y evitar movimientos precipitados hasta que termine la temporada.
Entre los nombres que también han aparecido sobre la mesa figura Fabio Paratici, recientemente vinculado a la ACF Fiorentina. Su perfil gusta dentro del club romano y cuenta con apoyos importantes, aunque por ahora no parece la opción prioritaria.
En paralelo, la dirección deportiva sigue trabajando en las renovaciones consideradas estratégicas para el próximo ciclo. Paulo Dybala continúa siendo una pieza fundamental y la Roma ya habría planteado una mejora contractual basada en un salario fijo acompañado de incentivos por rendimiento y participación. Desde Argentina, el interés de Boca Juniors no alcanza económicamente las cifras manejadas en Italia, por lo que una salida parece lejana.
También avanzan las conversaciones para ampliar los contratos de Lorenzo Pellegrini y Zeki Celik. En el caso del lateral turco, las condiciones fiscales favorables permitirían a la Roma ofrecerle un acuerdo competitivo sin disparar el coste total para la entidad.
La presencia constante de Ryan Friedkin en la capital italiana está teniendo un papel importante en esta fase decisiva. Dentro del club interpretan su implicación como una señal clara de ambición y compromiso con un proyecto que busca devolver a la Roma a la primera línea del fútbol europeo.
