Entre lesiones y dudas, la Roma se juega mucho ante el Bologna
La Roma encara su próximo duelo frente al Bologna en una situación delicada marcada por las ausencias. El equipo llega con lo justo, condicionado por varias bajas importantes que limitan las opciones del técnico.
Una de las pocas noticias positivas es que Soulé ha vuelto a ejercitarse corriendo, aunque su presencia sigue descartada para el partido, al igual que la de Dybala. Más preocupante aún es la situación de Dovbyk y Ferguson, quienes ya han dado por terminada su temporada de forma anticipada.
Por si fuera poco, tres habituales en el once tampoco se entrenaron ayer con el grupo, haciendo de forma individualizada: Celik, Mancini y Koné. Los dos defensores arrastran molestias musculares en el gemelo, y el cuerpo técnico confía en poder recuperarlos a tiempo para mantener la línea defensiva titular. En el caso del centrocampista, su estado genera más dudas, por lo que Pisilli aparece como alternativa preparada.
En ataque, El Shaarawy aspira a mantenerse en el esquema 3-4-1-2, buscando continuidad en un momento complicado para el equipo. Finalmente, el club ha decidido no concentrarse esta noche en Trigoria, una medida poco habitual que refleja la situación excepcional que atraviesa la plantilla.


