Un equipo de Champions necesita un reparto goleador de Champions
La Roma encara la segunda mitad de la temporada con un objetivo claro: volver a meterse en la pelea por la Champions League. Gian Piero Gasperini confía plenamente en Malen, llamado a ser la principal referencia ofensiva del equipo. Sin embargo, el técnico sabe que no basta con reforzar el ataque para dar el salto definitivo en la clasificación.
Los números hablan claro, escribe hoy Corriere Della Sera. La producción goleadora global del equipo sigue siendo más propia de una escuadra de mitad de tabla que de un aspirante a puestos europeos. Por eso, el foco del trabajo diario en Trigoria se ha desplazado hacia una zona clave del campo: el mediocampo.
Gasperini exige más llegada y más atrevimiento a sus centrocampistas. En un campeonato donde muchos equipos cuentan con jugadores capaces de marcar diferencias desde fuera del área —como Calhanoglu, McTominay o Rabiot—, la Roma ha sufrido precisamente por esa carencia. La falta de gol desde la segunda línea ha obligado, en demasiadas ocasiones, a que sean los defensores quienes aporten soluciones ofensivas.
Las cifras individuales refuerzan esa idea. Antes de lesionarse, Koné había sumado dos goles, mientras que Cristante apenas ha contribuido con uno en liga. Un balance insuficiente para un equipo que aspira a competir de tú a tú con las grandes del campeonato.
De cara al tramo decisivo del curso, el cuerpo técnico deposita muchas esperanzas en perfiles jóvenes y dinámicos. Pisilli, que ya ha demostrado su olfato goleador en la Europa League con dos tantos ante el Stuttgart, está llamado a trasladar esa eficacia al torneo doméstico. Lo mismo ocurre con El Aynaoui, futbolista con antecedentes goleadores en el Lens y que ya ha dejado su sello con la camiseta romanista, además de consolidarse como titular tras la lesión de Koné y su destacado papel con Marruecos en la Copa África.
La consigna es clara: para que la Roma recupere protagonismo en la lucha por la Champions, los goles no pueden depender solo del ‘9’. El centro del campo debe dar un paso adelante y convertirse en un arma decisiva.



