Se habrían encontrado nuevos restos arqueológicos de notable interés en la zona de Pietralata
El área de Pietralata, elegida para albergar el futuro estadio de la Roma, vuelve a situarse en el centro de la polémica, según ha informado Il Fatto Quotidiano. Bajo el terreno destinado a la construcción del complejo deportivo se han identificado restos arqueológicos de notable interés: vestigios de una villa romana, galerías subterráneas y antiguas cisternas vinculadas a un sistema de acueductos. Un patrimonio que ahora podría ralentizar —o condicionar— el avance de las obras.
La Superintendencia de Arqueología ya había expresado reservas en el pasado, pero una reciente comunicación del Ministerio de Cultura ha reabierto el debate. En ella se solicita explícitamente que se completen los trabajos de excavación arqueológica antes de dar inicio a cualquier intervención constructiva. El documento llegó apenas unos días antes de que el club entregara al alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, el proyecto considerado “definitivo”.
Sin embargo, ese carácter definitivo queda en entredicho. En el plan presentado el pasado 23 de diciembre no figura la denominada arqueología preventiva, precisamente porque las excavaciones aún no se han concluido. Será ahora el Ayuntamiento quien deba evaluar la situación, un aspecto que los comités ciudadanos contrarios al estadio han convertido en uno de sus principales argumentos.
Las observaciones ministeriales van más allá: no solo se deberán investigar las áreas donde ya han aparecido restos, sino también la franja comprendida entre la antigua villa y una de las cisternas detectadas. Un escenario que amplía el perímetro de intervención arqueológica y, potencialmente, los plazos del proyecto.
Desde el club romanista, no obstante, se transmite tranquilidad. La sociedad ha respondido a la Superintendencia asegurando que no existen interferencias significativas con la obra prevista y que las excavaciones se reanudarán en breve, comprometiéndose a cumplir todas las prescripciones. En los entornos del club se respira optimismo y se minimiza la posibilidad de hallazgos relevantes.
Aun así, en el trasfondo aparece una figura clave: el futuro comisario para los estadios, Massimo Sessa. En el club confían en que sus futuras ordenanzas, de aplicación inmediata, puedan allanar el camino administrativo y sortear algunos de los obstáculos normativos. Una apuesta arriesgada, en una ciudad donde cada proyecto de gran envergadura termina enfrentándose, tarde o temprano, con las huellas de su historia milenaria.



