Manu Koné resta importancia al golpe en el tobillo-“Estoy bien”-, mientras la Roma espera más pruebas mañana

La noche que prometía ser una prueba más en el camino europeo terminó convirtiéndose en un motivo de preocupación para el cuerpo técnico de Gian Piero Gasperini. Manu Koné apenas pudo disputar 25 minutos del partido frente al Midtjylland antes de abandonar el campo, visiblemente afectado por un golpe en el tobillo derecho.

La acción que desencadenó todo llegó tras una dura entrada de Diao, intervención que incluso llevó al técnico Mancini a solicitar la revisión del VAR. Aunque el francés intentó continuar y permaneció en el terreno de juego unos minutos más, un nuevo impacto sobre la misma zona obligó a tomar una decisión inevitable: pedir el cambio. Gasperini tuvo que recurrir de inmediato a Cristante para recomponer el mediocampo.

Según informaron desde Sky Sport, el jugador se dirigió directamente a los vestuarios para recibir los primeros cuidados y posteriormente regresó al banquillo caminando con dificultad. En las próximas horas se someterá a pruebas médicas para determinar el alcance exacto de la lesión.

La preocupación aumenta con el calendario en la mano: el domingo espera un exigente Roma–Napoli, un compromiso que el técnico considera clave. Aunque Gasperini se mostró cauto en el pospartido, dejó un mensaje moderadamente optimista: “Ha recibido una mala entrada y tiene un esguince fuerte. Debemos esperar a mañana. No parece una lesión imposible de recuperar, pero hay que ver cómo evoluciona.”

En caso de que Koné no esté disponible, El Aynaoui vuelve a perfilarse como la alternativa más probable para ocupar su lugar en el once.

A la salida del estadio, el propio Koné intentó tranquilizar a los aficionados que le preguntaban por su estado: “Estoy bien”, aseguró, dejando abierta la esperanza de una recuperación rápida.