Una victoria que derriba muros en la capital
El último tabú se ha roto, escribe hoy Francesco Balzani, de Leggo. La Roma volvió a ganar en casa y recuperó con fuerza el liderato de la Serie A, desplazando al Napoli tras una actuación contundente en la segunda mitad. El conjunto dirigido por Gian Piero Gasperini demostró una vez más su capacidad para reinventarse dentro del campo, ajustando esquemas, nombres y actitudes según las exigencias del partido.
Durante los primeros 40 minutos, el cuadro giallorosso ofreció una imagen opaca, sin claridad ni ritmo. Parecía que la historia de frustraciones locales podía repetirse. Una genialidad de Matías Soulè encendió al Olímpico, pero su tanto fue anulado por un fuera de juego milimétrico de Celik, decisión que volvió a poner sobre la mesa la falta de uniformidad en el criterio arbitral. Poco después, Suzuki amargó el intento de reacción de Paulo Dybala, manteniendo la paridad antes del descanso.
Todo cambió tras el entretiempo. Gasperini movió las piezas, retomando la disposición táctica que tan buenos resultados le dio ante el Sassuolo. Desde ese momento, la Roma se adueñó del balón, del territorio y de las ocasiones. La recompensa llegó en el minuto 63: un impecable cabezazo de Mario Hermoso, tras un centro preciso de Dybala, desató la euforia del estadio y marcó su primer gol con la camiseta amarilla y roja.
Svilar fue clave minutos después, protagonizando una intervención milagrosa ante Sorensen que mantuvo viva la ventaja. Gasperini respondió dando entrada a Dovbyk, quien no tardó en justificar su ingreso al empujar el balón al fondo de la red para el 2-0 que parecía sentenciar el encuentro.
Sin embargo, el suspenso llegó sobre el final. A cuatro minutos del cierre, Circati aprovechó una desconcentración defensiva para marcar el gol del honor. Pero el reloj jugó a favor de los locales, que resistieron el empuje final y sellaron una victoria vital para sus aspiraciones al título.
La única nota negativa la protagonizó Bailey, aún sin ritmo competitivo. “No está en condiciones, quizás lo mandamos al campo demasiado pronto. Le faltan una o dos semanas más”, reconoció Gasperini tras el pitazo final.


