Los Friedkin van a por todas: Desde el equipo Sub 23 al estadio, pasando por los resultados
La visita del presidente giallorosso ha puesto los puntos sobre las íes ante un reto ilusionante en la capital
La Roma de Dan Friedkin acelera su proyecto de modernización con una visión que va más allá de los resultados inmediatos, escribe hoy La Gazzetta Dello Sport. El presidente estadounidense quiere convertir al club giallorosso en una sociedad modelo, capaz de combinar éxito deportivo, equilibrio económico e infraestructura de vanguardia. En el centro de este plan se encuentra el nuevo estadio de Pietralata, pero también una planificación deportiva orientada al futuro y a la formación de talentos.
El nuevo hogar giallorosso
El nuevo estadio de la Roma es la piedra angular del proyecto Friedkin. El club prevé presentar el proyecto definitivo en los próximos 30 a 40 días, mientras en el terreno donde se construirá la estructura ya se han reanudado las obras con la retirada del “solettone” de hormigón armado que ocupaba parte de la zona del antiguo automovil.
El objetivo es claro: tener el estadio operativo en 2028, un año que podría coincidir con la Eurocopa, lo que daría un impulso adicional al calendario de ejecución. La nueva casa giallorossa busca ser un símbolo de identidad y modernidad, un estadio pensado para garantizar ingresos sostenibles y reforzar la conexión con la afición.
Un mercado de enero con ambición y cálculo
Mientras avanza el proyecto del estadio, la atención deportiva se centra en el mercado de invierno. Friedkin quiere reforzar al equipo de Gian Piero Gasperini sin comprometer las finanzas. La prioridad es un delantero centro, con Joshua Zirkzee (Manchester United) en la primera posición de la lista, por delante de Florian Balogun (Mónaco) y Lucas Stassin (Saint-Étienne).
También se evalúa la llegada de un extremo izquierdo ofensivo, aunque cualquier movimiento deberá considerar las exigencias del acuerdo de liquidación, que obliga al club a generar 90 millones de plusvalías antes del 30 de juniopara mantener el equilibrio financiero.
Renovaciones en el aire
El tema contractual también ocupa los despachos de Trigoria. Las renovaciones de Lorenzo Pellegrini y Paulo Dybala siguen sin resolverse. Ambos jugadores finalizan contrato al cierre de la próxima temporada y perciben los salarios más altos de la plantilla —6 y 8 millones de euros anuales, respectivamente—. En este momento, su continuidad parece complicada en las mismas condiciones, y el club deberá decidir si ajusta las cifras o abre la puerta a un cambio de ciclo.
El proyecto Sub-23: cantera y competitividad
En paralelo, Friedkin impulsa la creación del equipo Roma Sub-23, que competirá en la Serie C siguiendo el modelo implementado por Juventus, Atalanta, Milan e Inter. La intención es clara: formar jugadores propios y dotarlos de minutos en un entorno competitivo, fortaleciendo así la base del primer equipo.
Trigoria quiere convertirse en un centro de desarrollo futbolístico más eficiente, capaz de producir talento y reducir la dependencia del mercado de fichajes.
Un modelo en construcción
El plan Friedkin no se limita a la inmediatez. Abarca infraestructura, rendimiento, gestión deportiva y sostenibilidad económica. En la Roma se habla de un proceso gradual, pero con una meta definida: situar al club en la élite del fútbol europeo, con cuentas saneadas y una identidad consolidada.


