Y Ferguson brilló sin gol
El delantero irlandés gusto a la plaza romano, y encandiló a un Gasperini que parece haber encontrado su 9
El Olímpico de Roma fue testigo de una de esas actuaciones que dejan huella, que gustan a la gente, incluso sin gol. Evan, aunque no logró marcar en su estreno ante el Bologna, Ferguson demostró que su talento está intacto, sin lesiones de por medio, puede dar muchas alegrías a la Roma, publica hoy Il Corriere Dello Sport .
Su asistencia para Koné, que desperdició increíblemente el 2-0 a puerta vacía, fue un gesto técnico de calidad : un centro preciso, potente y con visión de juego poco común en un delantero centro. Quizá solo Lautaro Martínez, en la Serie A actual, puede presumir de una ejecución similar.
Participación total en el juego
En poco más de setenta minutos, Ferguson ofreció lo que a la Roma le había faltado con Dovbyk: capacidad para involucrarse en la construcción, proteger el balón de espaldas, atacar los espacios, rematar de distintas formas y, sobre todo, tener olfato para el pase decisivo. De sus pies nació también la jugada que terminó en el gol de Wesley, aunque ayudó el error de Lucumí.
Su físico, potencia y movilidad incomodaron desde el inicio a la defensa del Bologna, especialmente a Casale, que sufrió durante toda la primera parte. Lo más llamativo es la madurez con la que se desenvuelve en el campo, impropia de alguien que apenas ha dejado atrás la adolescencia.
Gasperini encuentra a su delantero
Todo apunta a que Gian Piero Gasperini ha encontrado en Ferguson al hombre ideal para liderar su 3-4-2-1. El irlandés ya parece estar por delante de Dovbyk en las preferencias del técnico, independientemente de los rumores de mercado. Antes de las lesiones que ralentizaron su progresión en el último año y medio, Ferguson había brillado en el Brighton de la Premier League, donde despertó el interés de gigantes como el Manchester United, dispuesto a pagar 70 millones por él. El club inglés, sin embargo, pedía 100, convencido de su potencial.
Ferguson no es Shomurodov, útil en el pasado pero limitado en recursos. El irlandés combina juventud, talento y una chispa especial desde tres cuartos de campo que lo convierte en un perfil único. Con él, la Roma no solo piensa en el presente, sino también en los próximos años. El Olímpico quedó encandilado con su debut. Si el refrán dice que “el buen día se conoce por la mañana”, la afición romanista puede ilusionarse: Evan Ferguson tiene todo para convertirse en el nuevo ídolo giallorosso.


